Otra simple declaración de amor



El día que me di cuenta, corrijo, el día que acepté que estaba perdidamente enamorado de de una de mis mejores amigas, desde hace seis años para ser exactos, mi vida cambió drásticamente para bien, eso de engañarse a sí mismo es un pésimo negocio.  Lo siento, era cuestión de tiempo que hiciera pública esta confesión… 

Ahora, después de esta categórica y definitiva declaración, temo por mi vida porque es muy probable que toda aquella mujer que tuvo la dicha o la desdicha de ser mi novia en el último lustro mate a la implicada o me guinde por los testículos en la Plaza Bolívar de mi querida Caracas. Quizás lo mejor es desaparecerme por un tiempo, radicarme en la paradisíaca Vanuatu, cambiarme de identidad y tal vez quitarme la barba para parecer un jovencito de 18 años…

En fin, no era muy difícil para mis antiguas parejas percatarse de mi amor no tan secreto por esta mengana:

  • Su gigantesca fotografía tiene el honor de estar al medio del corcho de mi habitación.
  • Inconcientemente, jamás me he atrevido a presentárselas. Si es una de mis mejores amigas, entonces mi pechuga de turno debería conocerla, ¿no?
  • Todas y exclusivamente todas mis novias, arrejuntes, resuelves y afines, le han tenido cierto recelo por razones incongruentes. ¡Las mujeres tienen un sexto sentido! ¡Carajo!
  • Todos los diciembres, aunque es bien conocido mi poco apego por la navidad, siempre he colocado como foto de perfil de Facebook, avatar de Messenger y fondo de escritorio de mis computadoras una cursi y vieja foto en la que salimos ella, Santa Claus y su servidor. ¿Sospechoso?
  • Y otras cientos de miles de verdades y situaciones que ustedes no tienen porqué conocer. ¡Entrépitos!

Luego de esta larga y necesaria introducción, manifiesto mi tristeza porque mi divino tormento se va para su pueblo a celebrar las festividades propias de fin de año. ¿Qué será de mí sin ella? Así que, como estaré solo y triste en estas fechas tan emotivas, decidí compartir mi sufrimiento y desesperación con ustedes, mis fieles e inexistentes lectores. Asimismo, les pido que me ayuden a perfeccionar mis tácticas y estrategias de seducción, tengo mucho dinero y creatividad para derrochar…  

Por cierto, para todos aquellos usuarios que no me conocen en persona y se mueren de la curiosidad de saber quién carajo es esa mujer que se ha robado mi corazón, y mi salud mental, lo único que puedo hacer para subsanar su intriga es confirmarles que ella es una de las “anónimas” que comenta de vez en cuando y la misma a la que tuve la osadía de pedirle matrimonio a tráves de este humilde medio de comunicación... ¡Ayuda por favor!


Enlaces relacionados:

Divagando ando...



¿Les pagaron las utilidades? ¿Se sienten millonarios? ¿Ya pensaron cuántos cientos de miles de cosas se van a comprar? ¿A cuántas mujeres invitarán a salir? ¿Ya se compraron sus respectivas botellitas de Buchanans? ¿Pendientes de dar un toque técnico donde las chicas malas? ¡Bah! Ya los quiero ver pidiéndome prestado en enero… 

Los más detallistas se habrán fijado que detesto poner comas después de las interrogaciones. Claro está, no me queda de otra que utilizar el signo ortográfico cuando escribo para Universia o cuando me da por redactar cuestiones con un tono más académico de las que suelen ser publicadas en Crónicas. Es lógico, ¡mi vida no podía ser tan perfecta!

Sigo con mi campaña mundial contra la cursilería y los pendejos. Necesito refuerzos, los imbéciles parecen ser muchos y su estupidez parece contagiosa. Señor, dame fuerzas para aceptar a todos aquellos que no van a cambiar pase lo que pase. ¡Ten piedad de mí!

Ya estoy creyendo que la Loratadina y yo seremos amigos por siempre. ¿Será que la píldora genera algún tipo de adicción? ¡Quiero más! ¡Quiero más! ¡La necesito! ¡Cochina alergia a la alfombra de la oficina!

Ley de oro del joven empleado y/o emprendedor: jamás le dirás a tus padres cuánto ganas y cuánto dinero tienes en el banco. Ellos tendrán la absurda idea de que todos tus ingresos serán para ellos y sus proyectos descabellados… 

Ley de oro del joven escritor: el hecho que construyas oraciones con palabras rebuscadas que no entiende ni tu bisabuela, rimes el primer verso con el  tercero y el segundo con el cuarto, le compongas babosadas empalagosas a la palmípeda de turno y juegues a ser más intenso que un dolor de muela y más culto que Andrés Bello, NO te hace un buen escritor. Aunque muchos teóricos me matarían por afirmarlo, los escritores nacen no se hacen, y se van puliendo con lecturas de calidad y sufriendo una vida tormentosa, agitada y cruel. Por eso prefiero ser un feliz periodista digital y pasarme el resto de mi vida disfrutando de las bondades de Internet.

No aguanté la tentación de utilizar la palabra palmípeda. ¡Soy intenso! ¡Soy letrado! ¡Soy culto! ¡Soy extraño! ¡Nadie me comprende! ¡Merezco el Nóbel de Literatura! ¡Soy mejor que tú!

Si algún día tienen la desgracia de leer algún blog que los empalague, los haga sentir miserables, les cause repulsión de tanta cursilería junta y filosofía  barata, pues, pásense por Bloggeros Anónimos y relájense. Jamás he conocido a una persona que tenga tal capacidad de hablar tantas tonterías juntas. Por cierto, no estoy insultando a Azrael, él se siente orgulloso de ser el Pablo Coelho del ciberespacio. 

¡Asco! El corrector ortográfico de  Word 2007 tiene registrada la palabra Coelho.

Si desean disfrutar de creativas  y bien realizadas ilustraciones que hablan por sí mismas no dejen de visitar el blog de mi “prima” Oriana. ¡Altamente recomendado!

¿Sabían que un tercio de las promesas hechas a principios de año se abandonan antes del 8 de enero? Una promesa de cada siete ni siquiera sobrevivirá unas pocas horas y 14% se mantendrá sólo hasta el 2 de enero, según algún investigador sin oficio de alguna universidad con nombre impronunciable.

Me asustan las personas que su vida social abarca única y exclusivamente a Twitter… ¡Enfermos!
 
¡Hasta luego! Por los momentos no tengo más nada que decir…

¡Feliz! ¡Feliz!... ¡Alegre! ¡Alegre!


La conocí hace un par de semanas y no pude evitar odiarla 15 minutos después de que me la presentaran. Acepto que soy un poco neurótico, pero esta mujer es realmente insoportable. A veces me pregunto cómo ha podido superar, sana y salva y sin haber sufrido ningún tipo de atentado, el cuarto de siglo de existencia. Sin embargo, alejándome de mi opinión subjetiva y categórica, estoy convencido que la amiga no es mala gente, todo lo contrario.

El problema de la joven es que tiene como principal objetivo caerle bien a todas las personas cueste lo que le cueste… ¿Quieres ser mi amigo?, ¡te abrazaré y protegeré con todas mis fuerzas!, ¡te regalaré chocolates y caramelos!, ¡pasaremos todo el día juntos y haremos cosas divertidas! ¿Qué pasa pues?, ¿cuál es la falta de respeto para con mi persona? ¡Esta situación se ha vuelto intolerable!

Disculpen la sensatez, lo ácido y lo directo. No puedo evitar mi naturaleza sincera y poco considerada con algunos miembros indeseables de la sociedad. Además, desconfió de este grupo de psicópatas amables, por no decirles empalagosos, porque estoy convencido que algún día explotarán o, por el contrario, atacarán por las espaldas aprovechándose de sus caritas de “yo no fui”.

En un principio, pensé en crear otra organización que se encargara de erradicar sin dejar huellas a todos estos seres del demonio, pero los trámites burocráticos en Venezuela suelen ser engorrosos. Por ende, preferí atribuirle esta función depuratoria a la ya conocida Iglesia del Libre Albedrío (ILA) y a la Asociación de Sicarios Anónimos (ASA). ¿Quién mejor que ellos?

Por cierto, si existe algún mortal que se sienta en la capacidad de liderizar este proyecto, por favor comentar y anexar un breve resumen curricular. Se agradece a los hombres y mujeres que no tengan el nivel necesario no molestarse en postularse. Nos vemos por ahí…

Posdata: mientras pasan los años me voy percatando que cada vez existen menos personas inteligentes con quien conversar… ¡Apocalipsis!

¡Soltero y con compromiso!



El encendido del la Cruz del Ávila anunció la llegada de la navidad caraqueña. Ahora, como era de esperarse, el símbolo brilla gracias a los muy efectivos bombillos bolivarianos. Acepto que me agrada la crucecita vestida de luces blancas, los simios a veces hacen cosas bonitas, a veces…

Hablando de otras cosas, ayer, en una reunión familiar en casa de una de mis múltiples tías, se me acercó uno de mis sobrinitos a preguntarme por mi esposa. Yo, sorprendido por el interrogatorio, le contesté que estaba soltero y sin compromiso. Ignacio, el niño en cuestión, seguía insistiendo en mi estado civil y continuó indagando al respecto – Tío Luis, ¿cuándo te vas a casar? – No pude evitar soltar una carcajada y le respondí lo primero que se me vino a la cabeza – ¡No sé Ignacio, en cinco años! - Diego, el gemelo de Ignacio, no aguantó la tentación de unirse a la discusión - ¿Cinco años? ¡Mejor en tres años! – Mis ojos se sobresaltaron y justo cuando iba a abrir la boca para salvaguardar mi derecho a la soltería, Alfonso, de ocho años y hermano mayor de los gemelos, salió en mi defensa y exclamó con fuerte voz - ¿Tres años? ¡Eso es muy poco! ¡Mejor cásate en tres años y medio! - ¡Sin comentarios!

Después de creer haberme escapado del predicamento, me senté a observar como los tres muchachitos y Valentina, otra sobrinita, estaban jugando Wii mientras tenían unas incomprensibles conversaciones filosóficas. En eso, para la desgracia de mi intermitente lumbalgia, Ignacio se abalanza contra mi humanidad y, abrazándome y mirándome fijamente a los ojos, me volvió a interpelar - ¡Tío! ¿Qué pasó con tu esposa? ¿Acaso se te murió? – ¡Ya me mataron a la mujer! ¡Bien bueno pues!

Para finalizar, estoy pensando en tomarme unas vacaciones en el lugar menos navideño posible, este consumismo me tiene enfermo. He considerado meterme a prestamista porque estoy convencido que seré la única persona entre mis conocidos que tendrá dinero en el mes de enero. ¡Me haré rico a costa de su compradera compulsiva!

Nos volveremos a ver en estos días, si es que el exceso de alcohol y buena comida lo permite. Por los momentos voy a comprarle un hermoso obsequio a mi amada esposa. Ustedes saben, antes que a mis sobrinos se les ocurra matarla sin razón alguna…

Peculiaridades y confesiones (y III)



Estudié Letras, cuestión que me hace maniático de la ortografía, de la redacción y el estilo. Sin embargo, detesto a las personas que se dedican a corregir los errores en las conversaciones de Messenger. ¡Busquen oficio!

Tampoco soporto a aquellos que juegan a ser intensos, sabelotodos e intelectuales sin serlo. Lo más divertido del asunto es que a esos impostores se les descubre en menos de dos segundos. ¡Farsantes y faltos de personalidad!

Contrario al caso anterior, confieso que llevo casi dos años luchando contra mi naturaleza poética e intelectualoide. ¡Me parece tan poco práctica y molesta! A veces salen vestigios de mi época de literato, lo mejor que pueden hacer es no prestarles atención…

La arepa es uno de los pocos placeres gastronómicos que jamás me van a aburrir. Podría cenar arepa con jamón ahumado y queso amarillo todos los días. ¡Mis papás lo pueden testificar!

Sin duda alguna, Google es la representación online de Dios porque es omnipresente, omnisapiente y omnipotente. Ofrezco mis sinceras disculpas a los creyentes más ortodoxos. ¿Será que hay alguno?

No existe nada más sensual que una mujer con acento argentino, punto.

Aunque no pareciera, los caraqueños somos muy pero muy regionalistas. Por ejemplo, para los oriundos de la capital, Caracas y Venezuela son palabras sinónimas, Mérida es como El Ávila pero más alta y fría, Canaima es una suerte de parque jurásico de atracciones, Higuerote, Margarita y Morrocoy son los sitios de entretenimiento playero y Maracaibo es el lugar donde viven los primos excéntricos y sin mucha educación. ¡Para un caraqueño promedio lo demás no existe!

Trabajo en una empresa adscrita al Grupo Santander no para el Banco de Venezuela. No tengo absolutamente nada que ver con ese terrible e incompentente organismo público. ¿Es tan difícil comprender? Asimismo, no me desempeño en ninguna área financiera sino en periodismo digital, punto.

Procuro huirle a la gente depresiva, pesimista y sin aspiraciones en la vida; también detesto a las personas que hacen lo posible y lo imposible por caer bien a la fuerza. Por otro lado, le temo a aquellos que ponen una careta de perfección y felicidad eterna, estoy seguro que algún día van a estallar. ¡Susto!

Nunca me verán pidiendo caraotas o sardinas en algún restaurant.

Siempre me he autodefinido como humanista. No obstante, desde pequeño he sido un estudioso de las ciencias, es más, mis lecturas casi siempre son relacionadas a la astronomía, geología, tecnología, biología, física y afines. ¡Mis profesores de la universidad me matarían si leen esto!

Extraño cantar. Solía hacerlo bastante bien hasta que, producto de una infección mal curada, me salieron dos hermoso nódulos en las cuerdas vocales. Perdí la potencia de la voz y ahora me pongo afónico si canto más de diez minutos seguidos. ¡Qué desgracia!

Respeto a los cinéfilos y a los que pueden pasar horas y horas viendo películas en su casa. Yo, en lo particular, sólo voy al cine cuando estrenan filmes que me llaman la atención, igualmente, me parece una pérdida de tiempo acostarme a ver películas y más aún si lo hago sin compañía.

El 13 de diciembre cumplo oficialmente un año de soltero. ¿Y extraoficialmente? Prefiero permanecer en silencio para no herir susceptibilidades.

Nunca pido recibos cuando saco dinero de los cajeros automáticos, me da terror el hecho de pensar que tengo menos dinero. Asimismo, es raro que tenga mucho efectivo en el bolsillo, prefiero pagar con las tarjetas porque es raro que un billete sobreviva más de un día en mi cartera.

¿Eres periodista, un alto ejecutivo o un empresario repleto de actividades? ¡No!, ¿verdad? Entonces por qué demonios te gastas tres millones de bolívares, que no tienes por cierto, en un jodido Blackberry? ¡Consumista!

¡Nos vemos por ahí!

Enlaces relacionados: