Estudié Letras, cuestión que me hace maniático de la ortografía, de la redacción y el estilo. Sin embargo,
detesto a las personas que se dedican a corregir los errores en las conversaciones de Messenger. ¡Busquen oficio!
Tampoco soporto a aquellos que juegan a ser intensos, sabelotodos e intelectuales sin serlo. Lo más divertido del asunto es que a esos impostores se les descubre en menos de dos segundos. ¡Farsantes y faltos de personalidad!
Contrario al caso anterior, confieso que llevo casi dos años luchando contra mi naturaleza poética e intelectualoide. ¡Me parece tan poco práctica y molesta! A veces salen vestigios de mi época de literato, lo mejor que pueden hacer es no prestarles atención…
La arepa es uno de los pocos placeres gastronómicos que jamás me van a aburrir. Podría cenar arepa con jamón ahumado y queso amarillo todos los días. ¡Mis papás lo pueden testificar!
Sin duda alguna,
Google es la representación online de Dios porque es omnipresente, omnisapiente y omnipotente. Ofrezco mis sinceras disculpas a los creyentes más ortodoxos. ¿Será que hay alguno?
No existe nada más sensual que una mujer con acento argentino, punto.
Aunque no pareciera, los caraqueños somos muy pero muy regionalistas. Por ejemplo,
para los oriundos de la capital, Caracas y Venezuela son palabras sinónimas,
Mérida es como
El Ávila pero más alta y fría, Canaima es una suerte de parque jurásico de atracciones,
Higuerote,
Margarita y
Morrocoy son los sitios de entretenimiento playero y
Maracaibo es el lugar donde viven los primos excéntricos y sin mucha educación. ¡Para un caraqueño promedio lo demás no existe!
Trabajo en una empresa adscrita al Grupo Santander no para el Banco de Venezuela. No tengo absolutamente nada que ver con ese terrible e incompentente organismo público. ¿Es tan difícil comprender? Asimismo,
no me desempeño en ninguna área financiera sino en periodismo digital, punto.
Procuro huirle a la gente depresiva, pesimista y sin aspiraciones en la vida; también detesto a las personas que hacen lo posible y lo imposible por caer bien a la fuerza. Por otro lado, le temo a aquellos que ponen una careta de perfección y felicidad eterna, estoy seguro que algún día van a estallar. ¡Susto!
Nunca me verán pidiendo caraotas o sardinas en algún restaurant.
Siempre me he autodefinido como humanista. No obstante,
desde pequeño he sido un estudioso de las ciencias, es más, mis lecturas casi siempre son relacionadas a la astronomía, geología, tecnología, biología, física y afines. ¡Mis profesores de la universidad me matarían si leen esto!
Extraño cantar. Solía hacerlo bastante bien hasta que, producto de una infección mal curada, me salieron dos hermoso nódulos en las cuerdas vocales. Perdí la potencia de la voz y ahora me pongo afónico si canto más de diez minutos seguidos. ¡Qué desgracia!
Respeto a los cinéfilos y a los que pueden pasar horas y horas viendo películas en su casa. Yo, en lo particular,
sólo voy al cine cuando estrenan filmes que me llaman la atención, igualmente, me parece una pérdida de tiempo acostarme a ver películas y más aún si lo hago sin compañía.
El 13 de diciembre cumplo oficialmente un año de soltero. ¿Y extraoficialmente? Prefiero permanecer en silencio para no herir susceptibilidades.
Nunca pido recibos cuando saco dinero de los cajeros automáticos, me da terror el hecho de pensar que tengo menos dinero. Asimismo,
es raro que tenga mucho efectivo en el bolsillo, prefiero pagar con las tarjetas porque es raro que un billete sobreviva más de un día en mi cartera.
¿Eres periodista, un alto ejecutivo o un empresario repleto de actividades? ¡No!, ¿verdad? Entonces por qué demonios te gastas tres millones de bolívares, que no tienes por cierto, en un jodido
Blackberry? ¡Consumista!
¡Nos vemos por ahí!
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