domingo, 4 de abril de 2010

¡Querida súper exnovia!


Un incompetente banco público y yo hemos entablado una maravillosa relación basada en el odio, la ineficacia, la corrupción y el cantinfleo. Todo comenzó cuando algún envidioso ladronzuelo me clonó la tarjeta y me robó una cantidad de dinero considerable. Desde entonces, mis llamadas y visitas a la inepta entidad financiera son asiduas y acontecidas… Ya me reciben con un caluroso – Buenos días señor Medina Méndez, su caso todavía está en análisis - ¡Mámenlo! 


En una de mis tantas idas al bancucho de pacotilla, mientras estaba divagando en mi mundo paralelo haciendo tiempo, tres sillas hacia mi derecha estaba sentada Estefanía, una novia que tuve en mis tiempos de adolescente. Confieso que tuve emociones encontradas al ver después de tantos años a la ahora muy hermosa mujer, no tenía la más mínima idea de cómo iba a reaccionar al encontrarse conmigo y más aún sabiendo que no me comporté a la altura en su momento. ¡Pendejadas de la adolescencia! 

Luego de terminar de convencerme de la identidad de la implicada, me acerqué sin vacilar y procedí a saludarla sin ningún complejo - ¿Estefanía? – La joven se quitó sus lentes carísimos y me miró frunciendo el seño haciéndose la paisa – ¡Sí! ¿Te conozco? – ¡Maldita desgraciada! ¡Después de llorarme como una energúmena años atrás me negó sin dolor de tu alma! – ¡Sí! Ehm… ¡Soy Luisme del San Luis!... ¿Sabes?, El Cafetal, el colegio, la urbanización… - La muy ingrata levantó la ceja con cara de asco y contestó un rotundo - ¡No! -  Yo, procurando salir de la incómoda situación seguí insistiendo inútilmente intentando ser gracioso - ¡Tú vives en El Hatillo! Nos conocimos hace años en un cumple de Vanessa Maldonado, vecina tuya creo… ¡Coño! Soy Luis Enrique Medina Méndez, el escritor… ¡Seguro ya te acuerdas! ¡Sabes que sí! – Estefanía, ahora un poco más segura de sí misma gracias a sus éxitos profesionales, a sus 15 kilos menos y a sus dos voluptuosas razones de 350 centímetros cúbicos, respondió parcamente con una sonrisa parecida a la de la Mona Lisa - ¡Ahhh ya…! ¡Fino verte vale! ¡Te cuidas!  -  

El carámbano de hielo que me sirve corazón se agrietó y se llenó de remordimiento por todos los desplantes, llamadas y mensajes sin contestar y por esa manera tan brutal, y muy absurda, con la que terminé, vía telefónica, esa dizque relación hace ya unos cuantos calendarios…

Terminado el aderezado intercambio de palabras, disimulando mi incomodidad jugando con el celular por unos minutos, me levanté sin hacer la diligencia que tenía pendiente y me fui caminando de espaldas mientras la flamante figura de Estefanía se desaparecía en la multitud de gente del ineficiente banco…  

En fin, acepto que me sentí como el imbécil más grande del mundo. Mi desesperación llegó a tal punto que consideré confesarme con un sacerdote. Sólo lo he hecho dos veces en mi vida: el día de mi Primera Comunión y el domingo siguiente para matar la fiebre y cumplir los santos caprichos de mi fallecida abuela… 

Sin embargo, no todo ha sido negativo en esta cadena de malas decisiones y acciones. Me imagino que era necesario que Estefanía sufriera el ataque involuntario de mi inexperiencia para madurar emocionalmente y yo necesitaba actuar como un estúpido para aprender a ser gente. Igualmente, en otras oportunidades fueron ellas las que no se comportaron del todo bien con este servidor y yo serví de conejillo de indias para sus experimentos de amor improvisado. ¡Es una desgracia! Pero la única manera de “aprender”, entre comillas porque nuestra naturaleza humana es una vaina seria y siempre seremos propensos a equivocarnos, es saliendo al mundo y aplicar esa terrible filosofía que llaman ensayo y error…  

Ahora bien, ya con la mente un poco más calmada, si bien suena paradójico, agradezco haber metido la pata hasta el fondo tantas y tontas veces. Gracias a ello, aunque no me esté pudriendo de lo maduro ni mucho menos sea el gurú del arte de las relaciones, al menos estoy un tantito más claro de lo que estoy buscando en ese aspecto.  Afortunadamente, ahora intento mirar un poco más allá de mi nariz, creo….   

Por cierto, le mandé un correo electrónico a Estefanía diciéndole que había aprobado con éxito mi curso para convertirme en gente chévere, le ofrecí mis tardías pero sinceras disculpas y hemos hablado bastante últimamente, ¿quién sabe?... 

3 comentarios:

¡Bravo por Estefanía!

Sería maravilloso que a todas las mujeres se nos sirviera así, en bandeja de plata la oportunidad de, sin decirlo, hacer saber un tiempo después a los sapos que besamos mientras buscamos al "principe" lo que se perdieron... aunque en el pasado pudieramos haber llorado por el sujeto en cuestión... como dice la canción de Julieta Venegas "Yo que pensaba que te perdía a ti, ahora ya lo entiendo: tu me perdiste a mi".... y claro, para no ser egoísta, que todos ustedes (hombres, ex) disfrutaran la experiencia de "sentirse el imbécil más grande del mundo"...

Un poco más en serio, me encanta tu conclusión de que esas vivencias son necesarias para hacernos mejorar y ser quienes somos hoy, a base de caer y levantarnos, golpear y ser golpeados... por algo dicen que "las letras con sangre entran" y las lecciones más duras son las que nunca olvidamos.

Cada persona deja una huella en nosotros y nosotros la dejamos igualmente, lo que ayer nos gustó hoy puede bien molestarnos... "el hoy es discípulo del ayer"... es absurdo lo de decir "me arrepiento", simplemente se suman experiencias....

Aparte, ¿dónde me inscribo para fan de Estefanía? ¿en qué momento entre el "no" y el "te cuidas" te dio su mail? ¿en verdad pasó o es otra Hipérbole fantástica? (se me dificulta creer del todo tanta antipatía)...

En fin.... ¡me hubiera encantado ver la cara de "ponchado" que de seguro pusiste!....jajajjajaa....

¡Nos leemos!

PD: Jajajajjajajjaja XDXDXD ¡Bravo!

"El hoy es discípulo del ayer" Me quedé rato pensando en la frase... ¿Cuándo o cómo me dio su e-mail? Pues, trabajo con redes sociales... Es decir, si me lo propongo puede ser un MUY EFECTIVO detective digital... ¿Pasó o no pasó? Te regalo la duda... Es más divertido, ¿no te parece? Gracias por leerme!

...
La frase completa es: "El hoy es discípulo del ayer y maestro del mañana" y si, es como para pensarla...

Es bueno saber que en asuntos digitales "puedo correr pero no esconderme"... ¿debería preocuparme? por suerte, nada temo excepto al sesgo y la predisposición. En verdad espero pasara... y no, no creo que sea más divertido irse por la tangente...pero mientras te funcione ¡ta'bueno!

Nos leemos...