domingo, 9 de mayo de 2010

Sobreviviendo los 26


No hay nada más detestable que los pobres mortales que suelen dar puñaladas por la espalda. A los ingratos el destino los castiga y terminaran sus días lapidados o quemados como herejes al estilo Edad Media. No puedo evitar lo poético, aunque lo niegue mil veces estudié Letras…


Les debía la crónica de mi cumpleaños 26, preferí esperar hasta el día de la celebración para no sobresaturarlos de información. El 5, un atravesado miércoles, compartí con mis grandes amigos de Universia Venezuela en la oficina y después me reuní con mi familia y la gente de San Luis en el calor de mi hogar. ¡Todo positivo! Lo único triste de la conmemoración de mi nacimiento es que me felicitaron menos personas que el año pasado, mi popularidad ha disminuido, supongo que por mi apretada agenda, y sufrí por el hecho de ser felicitado por 111 personas en lugar de las 113 que lo hicieron en mi cumple 25. ¿Qué fue lo que pasó? ¡Debo poner cartas en el asunto!

La rumba en cápsulas

  • Me hizo falta Johann. Definitivamente, al organizar un evento entre dos personas el estrés se reduce a la mitad. En fin, ya debería de estar cuadrando cómo será la fiesta de los 27 o, en su defecto, la rumba del regreso de mi querido amigo por ahora parisino. ¡Ventajas de nosotros los millonarios!
  • Fue demasiado divertido ver la cara de cada uno de los invitados cuando vieron que la reunión fue en la sede de la Fundación Alzheimer de Venezuela. Todos sintieron que se les estaban olvidando las cosas, empezaron a escuchar voces extrañas y a ver la personificación de sus demonios. ¡Digno de mí!
  • Ver a mis amigos del colegio viejos, gordos y calvos… ¡No tiene precio!
  • Gracias especiales a mi gente de Universia. Si trabajar con ustedes es un placer pues rumbear es mucho mejor. ¡Éxito y felicidad!
  • María Victoria fue, bailó, y hasta se portó muy bien. ¡No lo puedo creer!
  • Fue maravilloso decirle a mis hermanas mayores: ¿cómo se siente que tu hermanito menor tenga 26 años?
  • El retorno de Protzel. Lo hacía en el jardín del Edén caminando de la mano de Dios.
  • Decirle a los coleados: mucho gusto, el cumpleañero. ¡Qué placentero! Al menos tuvieron la decencia de irse por las buenas. ¡Abusadores!
  • La cara de destrucción y cansancio de Elybeth era digna de fotografía. Estaba más fea que de costumbre.
  • Luis Rosales, como era de esperarse, fue con su guitarra y amenizó la afterparty. Ya estoy pensando que tiene un vínculo sexual con el instrumento.  
  • Bailar con mi mamá siempre me hace sentir bien.
  • La hora altiplánica, amenizada por Wendy Sulca y compañía, me recordó porqué odio tanto a los cotorros. 
  • Gracias especiales a los del San Luis, en especial a Ángel, Daniel y Shaggy, por su incondicional colaboración.

Por cierto, ya viene el segundo aniversario de Crónicas… Vamos a ver qué me invento para la magna fecha. Nos vemos por ahí, creo.


3 comentarios:

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¡Feliz cumpleaños atrasado!

Qué bien que te divertiste, tan sólo no entiendo el comentario inicial...aunque igual lo apoyo, ¡pobre del ser que os inspira tales elucubraciones...!

¡Nos leemos!

Terepa: gracias por tus felicitaciones. ¡Disculpa la tardanza de mi respuesta! Pero las ocupaciones no me dejan prestarle la atención que quisiera al blog. Saludos y de nuevo muchas gracias por leerme.

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Sonó raro lo de "cumpleaños atrasado"....pero pasa.

Hay veces que se puede y otras que no... igual de vez en vez... ¡Nos leemos! y gracias a ti...