jueves 25 de noviembre de 2010

¡Se busca enemigo peligroso!

Sería mentira negar que me incomodó, creo que incomodar no es el verbo correcto para explicar mis sensaciones pero no conseguí uno más adecuado, cuando me enteré que ella estaba saliendo con un tipo con muy mal aspecto, patán, inculto, marginal, poco inteligente y definitivamente menos encantador que yo. Sin embargo, estoy seguro que su molestia fue mucho mayor cuando ella se percató de que yo la dejé para quedarme soltero y sin ningún tipo de compromiso. ¡Así sería de arrecho mi hastío!

Me llena de ego cada vez que me la consigo por las calles de la vida y, como me quitó el habla a pesar de mi buen trato en su momento, me observa con su característica mirada de víbora tísica y empieza a chismear con sus congéneres para después darme el papel de protagonista de sus metafóricos, y muy ridículos, estados de Facebook. ¡Muchísimas gracias por darme importancia!

Es muy placentero tener una enemiguita, lo triste del caso es que este malvado ser no está a la altura de las circunstancias y no representa una amenaza para mi integridad psíquica, física y moral. Al menos eso supongo conociendo a la virtuosísima dama.

Mi vida ha estado muy tranquila y me he venido sintiendo muy poco motivado por la falta de un rival implacable y calculador. Pero, ¿cómo debería ser mi peligroso enemigo?  ¿Cómo conseguir que su objetivo fundamental sea destruirme a mí y a todo mi jodido entorno? ¡Filosofemos!

  • Debe tener un nombre imponente y un apellido compuesto y de alcurnia. ¿Qué les parece algo así como Miranda Castillo del Solar Prado? ¡Wow! ¡Ya siento que la detesto!
  • Debe ser muy culta y preparada. Es la única manera de tener discusiones eternas que en el fondo tengan una fuerte carga de erotismo y mucha magia.
  • En el fondo, pero muy en el fondo, debemos estar perdidamente enamorados. ¿Existe algo mejor que una noche de lujuria luego de una pelea épica con cachetadas incluidas? ¡Dios! ¡Este blog ya se está poniendo pornográfico!
¿Qué está pasando conmigo? Quizás sea la víspera de Navidad que ha incrementado mis sentimentalismos y ha fomentado mi lucha continua entre los designios de Cupido y la búsqueda de mi supuesta enemiga. ¿Qué opinan ustedes? ¿Estoy perdido?